Cocinas AGA Para Toda la Vida

Lunes, 6 Octubre   

Las grandes compañías llegaron incluso a crear nuevas variantes de aparatos en apariencia anticuados.

Un ejemplo interesante es el de cierta cocina que hoy se asocia a los hogares decimonónicos. Se comercializó por vez primera en 1929, y pertenece a AGA (siglas de Aktiebolaget Gas-Accumulator, o “Compañía de Acumuladores de Gas”), casa sueca de gran relevancia e inventiva que en el período de entreguerras produjo, entre otras cosas, automóviles, radios y equipos cinematográficos.

Su presidente, que supervisó su crecimiento desde 1909 hasta 1937, era Nils Gustaf Dalén, quien obtuvo el premio Nobel de Física en 1912 por la labor ejercida en relación con los inventos relacionados con el almacenamiento y el uso del acetileno, y la creación, ligada a éstos, del encendido automático de faros y boyas, lo que hizo que la compañía se encauzara con desenvoltura en el sendero del éxito.

Él desarrolló personalmente la cocina AGA, que convirtió en la de mejor rendimiento que se hubiese fabricado jamás, en el sentido de que era capaz de transformar una proporción elevada de combustible en calor útil. Llegado 1934, se estaba vendiendo en todo el planeta, y con posterioridad, la producción se extendió a una decena de países.

La compañía dejó de manufacturarla en 1957, aunque en el Reino Unido siguió dándola al mercado y aún lo hace en nuestros días. Se trata de un ingenio de larga vida, que adquirió el prestigio propio de lo añejo en una época en que los fogones más vendidos estaban alimentados por gas y electricidad.


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